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11-Noviembre-2009
FUENTE: www.ideal.es -José Delgado García
Mano tendida al débil
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Extendidos en 40 comunidades de España y Venezuela, los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca acaban de abrir nueva casa en Huéneja
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Una de las últimas congregaciones surgidas en la Iglesia es la de los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, fundados, curiosamente, en un país musulmán. Isidoro Lezcano compaginaba en Ceuta su trabajo de meteorólogo con una intensa labor caritativa. Con el fin de alojar a los muchos pobres que veía en su entorno, abrió el 25 de marzo de 1975 (Jueves Santo, Día del Amor Fraterno) una casa en Tánger. Esta fecha se considera el día de la fundación. Su presencia se hace cercana a los enfermos incurables y a los más necesitados, disminuidos físicos o psíquicos, enfermos terminales, inmigrantes, ancianos, enfermos de sida, alcohólicos, transeúntes, etc... Asumen esta misión desde la fe en Jesucristo.
Llegaron a Granada en 1999, a petición del doctor Juan Segura, que ya conocía su tarea en otros lugares. La comunidad actual está formada por tres hermanos: José, Manuel y Jesús. La Casa Doctor Juan Segura, donde trabajan, es un centro mixto con capacidad para treinta personas. Está concertada con la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía.
Las patologías que presentan sus residentes están relacionadas con problemas de conducta y discapacidades intelectuales. Su labor es de atención integral en régimen de internado. Disponen de talleres y medios para su integración sociolaboral: trabajos de cerámica, carpintería, jardinería, granja y programas de formación pedagógica, hábitos de comportamiento e higiene.
Para el hermano José, cada uno de ellos es «un ser humano que necesita apoyo, cariño y calor para vivir dignamente». Vicky, voluntaria, ve en ellos «a seres humanos con sentimientos, pensamientos, sueños y una dignidad que no siempre se les ha reconocido. Mi compromiso de creyente da sentido pleno a mi relación con ellos». Fieles al carisma fundacional, y en contra de los criterios de este mundo, los hermanos dan preferencia a los casos urgentes y a los de familias con recursos económicos más bajos. Colaboran con ellos un equipo de profesionales (terapeuta ocupacional, psicóloga, enfermero, psiquiatra, educador, cuidadores, personal de limpieza.) y más de cincuenta voluntarios.
Forman un instituto de derecho diocesano, reconocido así por el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, arzobispo de Tánger cuando nació la Congregación. De ahí que mantenga con ellos una estrecha relación. Se hallan repartidos en cuarenta comunidades, la mayoría en España y el resto en Venezuela. En sus centros son atendidos unos 1.100 discapacitados o personas necesitadas y acaban de abrir una nueva casa en Huéneja.
María José, voluntaria en la enfermería, dice: «Admiro el trabajo que realizan los hermanos, monitores y voluntarios». Y Vicky añade: «Quiero agradecerles la valentía, el entusiasmo y el mucho amor que han puesto en esta obra».
Ayer, Día Mundial de la Salud Mental, se nos brindó la oportunidad de sensibilizarnos con estos enfermos y mostrarnos solidarios con quienes, como los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, han hecho de su vida una opción por ellos.
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