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COMUNICADO SOBRE LA SEPARACIÓN DE FAMILIAS MIGRANTES EN LA FRONTERA SUR ESPAÑOLA: PROVINCIA DE GRAN CANARIA

23/10/2020

Desde Fundación Cruz Blanca, entidad especializada en la atención a colectivos migrantes y víctimas de trata de seres humanos, asistimos con preocupación a los hechos que recientemente han denunciado otras organizaciones de la sociedad civil, así como administraciones públicas, y que están sucediendo en la Frontera Sur del estado español. Las fuentes relatan que el endurecimiento de las políticas migratorias en España está provocando la separación forzosa de numerosas familias a su llegada a las Islas Canarias.

La Fiscalía de Gran Canaria ha activado un protocolo que pretende evitar situaciones de trata de menores, separando a los/as mismos/as de las personas adultas – en la mayoría de los casos mujeres, con las que llegan; siempre y cuando éstas no puedan acreditar mediante documentación oficial el vínculo familiar; y a pesar de que el protocolo de atención a los niños y niñas migrantes establece que la separación del/la menor de los que alegan ser sus familiares directos solo debe hacerse en caso de “riesgo inminente”.  Dicha separación se mantiene a la espera de la realización de las pruebas de ADN, cuyos resultados se demoran en la actualidad hasta los 3 meses. Más aún sorprendente e incongruente es, que únicamente se esté aplicando en la provincia de Gran Canaria y no en la de Tenerife.

Hace más de 3 años que Fundación Cruz Blanca es partícipe del Programa de Atención Humanitaria para Personas Inmigrantes financiado por el actual Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones; años durante los cuales hemos atendido en distintos puntos del país a cerca de 400 mujeres y menores a su cargo. Conformamos un equipo especializado en la prevención y atención temprana a posibles víctimas de trata de seres humanos, trabajo durante el cual nos mantenemos en continua comunicación con distintos grupos especializados de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, así como con las Fiscalías de cada provincia. Por eso, aun siendo una entidad conocedora de la realidad de la trata, no podemos apoyar estas políticas de prevención, que suponen una grave vulneración de los derechos de la infancia. Numerosos estudios apuntan a las nefastas consecuencias que suponen la separación para la salud física y mental de los/as menores. Se trata de una política que les despoja de lo único conocido, tras haber superado no solo una traumática travesía por el Atlántico, sino también un largo proceso migratorio no exento de peligros.

Las cifras oficiales muestran que son muy pocos los casos en los que las pruebas de ADN no confirman la filiación. De acuerdo con los datos provisionales del año 2019, ofrecidos por la Comisaría General de Extranjería y Fronteras al Defensor del Pueblo, de un total de 651 pruebas únicamente 39 fueron negativas. Aun en estos casos, consideramos importante evaluar la relación existente entre el/la menor y la persona adulta, al entender que los vínculos familiares y círculos de crianza no son los mismos en muchos países africanos de los que proceden, a los patrones existentes en Europa. El esquema familiar de Occidente no tiene nada que ver con los existentes en otras partes del mundo, por lo que consideramos importante y necesario hacer una aproximación antropológica y con un enfoque de multiculturalidad a este fenómeno. En este sentido, las entidades sociales de acogida prestamos un valioso de trabajo que permite no solamente constatar la existencia del vínculo, sino definir los patrones de comportamiento entre una persona adulta y el/la menor a su cargo en su convivencia habitual. Un trabajo de observación de gran valor que se puede realizar a la espera de los resultados de la prueba de ADN, una medida que empezó a realizarse en 2013, a propuesta del Defensor del Pueblo. Cabe resaltar, que se trató de una propuesta que iba acompañada de la recomendación de habilitar centros específicos donde poder hacer seguimiento del vínculo,  tal y como describíamos con anterioridad.

Como subraya el Papa Francisco en su última encíclica “Fratelli Tutti” : “Los migrantes no son considerados suficientemente dignos para participar en la vida social como cualquier otro, y se olvida que tienen la misma dignidad intrínseca de cualquier persona. Por lo tanto, deben ser «protagonistas de su propio rescate».Nunca se dirá que no son humanos pero, en la práctica, con las decisiones y el modo de los, se expresa que se los considera menos valiosos, menos importantes, menos humanos”.

Por todos estos motivos, Fundación Cruz Blanca reclama que se ponga fin a esta práctica, apelando a la búsqueda de soluciones que garanticen, de manera inmediata, la adecuada protección de los derechos de niñas, niños, jóvenes y sus familias afectadas. Apelamos al derecho que tienen niñas, niños y jóvenes contemplados en el espíritu de los Tratados Internacionales de protección de los Derechos Humanos.

 

 

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